Amor libre
El concepto de “amor libre” se suele confundir con infidelidad, pero no son lo mismo.
El amor libre no se basa en la posesión ni en la permanencia obligatoria. Se basa en una decisión que se renueva.
No implica ausencia de compromiso, cambia la forma en que se sostiene.
La infidelidad conlleva ocultamiento, ruptura de acuerdos y falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
En cambio, el amor libre se basa en claridad, responsabilidad y elección. No consiste en hacer lo que se quiera sin considerar al otro, en realidad, se trata de establecer acuerdos donde ambas partes saben en qué están para poder proyectar un camino juntos.
Esto no significa necesariamente que en la práctica del amor libre se tengan múltiples relaciones, puede darse dentro de una relación monógama. La diferencia está en que no se permanece por inercia, miedo o presión social, sino por decisión. Donde existe la posibilidad real de irse, y aun así unx elige libremente quedarse.
Este tipo de relación requiere una base clara, afecto, respeto y consentimiento. No aplica donde hay sometimiento, desequilibrio o presión. Solo es posible cuando ambas partes pueden decidir libremente.
El punto no es la cantidad de vínculos, más bien la calidad de la elección. Amar libremente es poder decir: “No estoy aquí porque no tenga otra opción, estoy aquí porque te elijo cada día”, y sostener esa decisión sin convertirla en obligación. Redefine límites y compromisos. Permanecer deja de ser automático y pasa a ser una decisión sostenida en el tiempo, mientras ambas partes quieran seguir eligiéndose. 🩷

